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viernes, 22 de abril de 2016

El otro lado


Se despertó en mitad de la noche  envuelto en un sudor frío y blandiendo aún en el aire una inexistente espada mágica contra enemigos que ya no estaban allí. Luego se miró las manos desnudas, sacudió la cabeza y escudriñó a su alrededor...

Nada. Habían desaparecido los espectros y las voces del más allá. Y sin embargo, sin saberlo explicar en pura lógica, sentía aún sobre sí la mirada helada de sus cuencas vacías y el intenso olor a azufre que se había traído del mal sueño. Se tranquilizó y cerró los ojos. Fue justo en ese momento cuando saltaron sobre él como bestias hambrientas, arrastrándole de nuevo hacía un abismo de pesadilla e imposible retorno.


viernes, 15 de abril de 2016

Detalles


He dejado sobre la barra unas monedas y un último “Adios, Anita” escrito en una servilleta de papel. No te equivoques, no me importó que le sonrieras. Pero a mi café de esta mañana olvidaste ponerle azúcar.


jueves, 14 de abril de 2016

El desencanto


Papá tenía una manera especial de hacer las cosas. Nos quiso durante un tiempo, quiero pensarlo, pero un día sin más dejó de hacerlo para siempre. Fue en aquellos años en los que yo aún no sabía odiar, ni sentía la humillante punzada de su rechazo. Y sin embargo tengo nítido el recuerdo del día que se fue. Mi madre me tenía en brazos y a mi hermano pegado a su falda. Los dos lloraban en un andén sembrado de desconocidos con prisa y sin mirada. Yo veía a mi padre subir al tren, inclemente, sin volver la mirada, ajeno a la despedida. Y solo sentía envidia de quienes como él marchaban a cualquier parte, lejos de aquella ciudad oscura.